Para la MCLCP, el año 2025 estuvo marcado por una importante dinamización del diálogo y una amplia participación de la sociedad civil y de las instituciones del Estado, orientadas a concertar y construir propuestas que contribuyan a guiar los planes de gobierno y, en general, una ruta estratégica para reducir la pobreza y garantizar los derechos de todas las personas. En especial, se puso énfasis en sectores de mayor vulnerabilidad, como la niñez y adolescencia, la juventud, las personas adultas mayores y las personas con discapacidad. En ese marco, se impulsaron la Agenda Nacional de la Niñez y Adolescencia “Vota por la Niñez”, la Agenda de la Juventud, la Agenda de Envejecimiento con Dignidad y la Agenda Nacional para la Gestión Inclusiva del Riesgo de Desastres.
De manera transversal a estas propuestas, la Agenda de la Salud subraya políticas y medidas frente a puntos críticos que afectan el nacimiento, la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de las personas. Superar estas debilidades del sistema de salud es clave para el bienestar de la población.
Las propuestas concertadas constituyen aportes para los nuevos Acuerdos de Gobernabilidad que las organizaciones deberán dialogar y construir durante el 2026 en todas las regiones, con enfoque territorial. Se trata de identificar coincidencias y priorizar consensos frente a las demandas urgentes del país. Estas coincidencias, plasmadas en acuerdos entre la sociedad civil y los actores políticos, pueden aportar de manera significativa a la ruta de la gestión nacional, regional y local para los próximos años, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo Nacional.
En este proceso, el objetivo de la Mesa es construir y afianzar puentes de diálogo entre los actores sociales y políticos, a fin de alcanzar acuerdos comunes que involucren el compromiso y la posterior acción de todos ellos para reducir brechas y desigualdades en el bienestar de la población.
El 2026 nos encuentra con nuevos desafíos y con problemáticas persistentes que, lamentablemente, no hemos logrado resolver como Estado. Seguimos enfrentando una realidad que nos exige reafirmar esfuerzos para que ningún niño o niña sufra anemia o desnutrición, ni quede desprotegido por no recibir sus vacunas completas. El rostro del abandono sigue siendo el de la niñez en el ámbito rural. En el año que culminó, volvimos a registrar enfermedades prevenibles y tratables, como la tos ferina y el sarampión. La primera ya ha cobrado la vida de 59 niños y niñas, y alrededor del 70 % de los casos de tos ferina en el Perú se han presentado en comunidades de Loreto, como Datem del Marañón. De igual manera, en el 2025, los casos de violencia sexual contra niñas y adolescentes en la provincia de Condorcanqui, en Amazonas, volvieron a evidenciar una grave situación de ausencia estatal y debilidades estructurales del sistema de protección.
Otro escenario que tenemos presente en nuestra labor como facilitadores de procesos de diálogo, es el estado de las escuelas y la calidad educativa. En el 2025, la Consulta de Inicio del Año Escolar , 3 874 escuelas en 173 provincias y 822 distritos, impulsada junto al Comité de Transparencia y Vigilancia Ciudadana, ratificó - una vez más- los desafíos que las escuelas enfrentan desde el primer día de clases. A su valor como aporte de evidencia, se suma su relevancia como proceso movilizador de la participación ciudadana y del involucramiento activo de las organizaciones con sus escuelas, promoviendo una ciudadanía responsable y comprometida con los derechos humanos.
Frente a escenarios como estos, el 2026 se convierte en un año especialmente relevante para revalorar el rol del diálogo en la política pública, convencidos en que la lucha contra la pobreza y sus diversas expresiones es una tarea colectiva, que se construye con la voz de las personas y sus capacidades para aportar y comprometerse con el crecimiento de sus comunidades. Que el 2026 sea un año para sentar esas bases de trabajo conjunto, que abra paso a medidas reales y efectivas para atender la crisis de salud y de violencia, los desafíos de la educación, los retos de una juventud que demanda oportunidades de empleo, y las necesidades de un país que requiere crecer con inclusión y planificación para prevenir el impacto de futuros desastres de origen climático y ambiental.
Y en especial, en el marco de nuestro 25 aniversario, celebrado el 18 de enero, renovemos nuestro compromiso y espíritu persistente en el diálogo como mecanismo para salir adelante juntos como país.
Federico Arnillas Lafert
Presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza
Crecer en Comunidad - Memoria MCLCP 2025 ( Pag. 7)