De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a nivel mundial, al menos 400 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud básicos, y el 40% carece de protección social, cifra que pone en alerta el funcionamiento de los sistemas de salud de diversos países y el acceso universal a los mismos.
Esta situación se relaciona con el aumento de la pobreza estructural, el aumento de las desigualdades económicas, sociales, falta de prevención de enfermedades y enfermedades crónicas, el limitante acceso a medicamentos oportunos, enfermedades infecciones, endemias y pandemias, como la que actualmente enfrentamos. Sobre todo, teniendo en cuenta que la COVID-19 ha golpeado duramente a todos los países, pero su impacto ha sido mayor en las comunidades que ya eran vulnerables, que tienen menos probabilidades de acceder a servicios de salud de calidad.
Existe una serie de esfuerzos en el plano mundial que buscan reducir tales efectos. En esa misma línea, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, plantea que poner al alcance alternativas de protección para la salud de las personas, requiere de la implementación de acciones de diversos sectores, tanto estatales como privados y de la sociedad civil organizada para llevar a cabo estrategias eficaces que impulsen el seguimiento a las políticas públicas de salud.
Por otra parte, en el país, en el último trimestre del 2021, el 29,6% de la población con algún problema de salud crónico buscó atención en salud, el 29,4% en el área urbana y 30,4% en el área rural, según el Informe Técnico de las Condiciones de Vida en el Perú del INEI (2021). Este indicador nos muestra la necesidad de reforzar el sistema de salud en función a la atención primaria, cuya característica fundamental es alcanzar la participación de la población en la identificación y prevención de los problemas de salud para su temprana atención.
Por otra parte, en el actual contexto de la tercera ola, resulta importante, priorizar la inmunidad de la población a través de la vacuna contra la COVID.19. En ese sentido, el Grupo de Seguimiento Concertado a las Políticas de Salud de la Mesa de Concertación, planteó una serie de recomendaciones para reducir las consecuencias de la pandemia, situación que ha afectado a muchas personas, sobre todo a las más vulnerables.
Entonces, ¿Qué debemos hacer?
Para ello, el Grupo de Seguimiento Concertado destaca a las siguientes acciones como algunas de las más importantes para que las autoridades del Gobierno Nacional y autoridades de salud las tengan en cuenta:
A. Implementar y fortalecer las Redes Integradas de Salud, con participación de las instituciones prestadoras públicas y privadas, iniciando en el primer nivel de atención con involucramiento de la comunidad, agentes comunitarios en salud.
B. Acelerar la cobertura de la población que aún no se encuentra vacunada contra la COVID-19, con énfasis en la población vulnerable; de la mano de la continuidad de la vacunación regular, con énfasis en la vacunación contra la influenza y neumococo.
Tras lo expuesto, exhortamos al Estado, a las autoridades, organizaciones de la sociedad civil a priorizar el cuidado y protección de la salud como derecho fundamental, con el objetivo de salvaguardar el bienestar de la población, según curso de vida y condiciones de vulnerabilidad para todas las personas.
Dato importante: