Lima, 02 de septiembre de 2026.- El Grupo de Seguimiento Concertado a las Políticas de Salud de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP) aprobó la Alerta N.º 3-2026 “Recomendaciones para salvaguardar la Salud, la Nutrición y Seguridad Alimentaria y fortalecer la Protección Social frente al impacto del Fenómeno El Niño 2026-2027”, dirigidas a los gobiernos nacional, regionales y locales.
En dicho documento se presenta un diagnóstico detallado sobre el incremento de enfermedades infecciosas como el dengue y la leptospirosis, los riesgos por el lento avance de la vacunación, en la salud materna-neonatal, en la salud mental y en la seguridad alimentaria que enfrenta la población en el Perú, y el alto riesgo de interrupción de los servicios esenciales de salud en los departamentos del país declarados en emergencia por peligro inminente ante lluvias intensas e inundaciones por el fenómeno El Niño (FEN). Asimismo, se analiza cómo el cambio climático puede agravar la vulnerabilidad de las familias en pobreza, especialmente en las zonas declaradas en estado de emergencia, ya sea por lluvias intensas o por sequías. Finalmente, se propone una serie de recomendaciones multisectoriales dirigidas al Estado en los tres niveles de gobierno para fortalecer la preparación, prevención y respuesta ante el impacto del Fenómeno El Niño, prevenir la interrupción de los servicios de salud esenciales, asegurar el abastecimiento de medicamentos, asegurar el abastecimiento de agua y salvaguardar a la población más vulnerable antes de que ocurra el peor escenario, desde los enfoques de equidad y protección social.
Perú enfrenta dos fenómenos climáticos: El Niño Costero y El Niño Global:
La actual convergencia de El Niño Costero y El Niño Global representa un desafío sin precedentes para la estabilidad del Estado peruano. No nos enfrentamos a un ciclo estacional ordinario, sino a una retroalimentación climática con una probabilidad superior al 90% de alcanzar una magnitud "fuerte y/o extraordinaria", equiparable a las crisis de 1997-1998 y 2023-2024. La simultaneidad de estos eventos redefine el umbral de riesgo nacional: mientras el litoral norte enfrenta lluvias intensas e inundaciones y olas de calor extremas, la sierra sur enfrentará un déficit hídrico crítico. Esta dualidad climática exige una respuesta multisectorial que enfrente un riesgo multidimensional a nivel social, ambiental, económico e institucional, en los tres niveles de gobierno, con participación de las organizaciones de la sociedad civil y de la sociedad en su conjunto.
Diagnóstico Crítico de la Salud Pública: Reemergencia de Enfermedades Infecciosas y Vulnerabilidad Materno-Infantil:
- Al 17 de agosto de 2026, existen 2,957 establecimientos de salud con riesgo medio, alto o muy alto a inundaciones por el FEN, lo que amenaza seriamente la continuidad de los servicios de salud. Es ese escenario ya se observan una tendencia de incremento de enfermedades infecciones reemergentes asociadas al cambio climático y al lento avance de la vacunación en el país. Asimismo, riesgos en la salud materna y neonatal y en la salud mental:
- Incremento de dengue y leptospirosis asociados al cambio climático. Hasta la SE 30-2026, el dengue registra 41,106 casos (+38% que el año 2025). Más grave aún es la leptospirosis, que ha alcanzado este año un pico histórico de 8,511 casos y 34 muertes, debido al contacto con aguas contaminadas y saneamiento deficiente.
- Aumento de sarampión en varias regiones del país asociadas a bajas coberturas de vacunación en la infancia. El sarampión presenta un incremento alarmante, con 1,516 casos notificados hasta la SE 32-2026 (frente a solo 5 en 2025), con un foco crítico en Puno (1,152 casos). Asimismo, la tos ferina persiste con 1,073 casos y 25 fallecidos, la mayoría de los casos concentrados en Loreto.
- Muertes maternas en 2025 disminuyeron 14%, pero en el año 2026 (Hasta la SE 31) se han observado incrementos en 13 regiones del país. La mortalidad neonatal también aumentó en 8 regiones del país. El impacto del FEN, al destruir puentes y bloquear carreteras podría limitar la referencia oportuna de emergencias obstétricas y neonatales, con lo cual podría incrementarse el riesgo de mortalidad materna y neonatal.
- El trauma por desplazamiento y pérdida de medios de vida por impacto del Fenómeno del Niño, puede agravar los problemas de salud mental en la población e incrementar la vulnerabilidad de gestantes, niños y niñas, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad. Asimismo, la destrucción de viviendas y reubicación en albergues o lugares hacinados podría incrementar los riesgos de violencia hacia las mujeres y niñas.
La Seguridad Alimentaria y la Nutrición Materno Infantil en Emergencia:
- El FEN amenaza con impactar hasta el 50% de la producción nacional de alimentos, lo que en un país con 30.5% de inseguridad alimentaria en la población (más de 10 millones de personas), podría agravar la vulnerabilidad y el hambre en un sector de la población, especialmente entre las familias en pobreza, donde la inseguridad alimentaria alcanza actualmente al 42 %. Asimismo, la posible afectación de la agricultura, la pesca, el transporte y los mercados tendría un impacto en el acceso de alimentos en la población en el país.
- Anemia Gestacional. Se registra un salto alarmante de 4 puntos porcentuales en la anemia de gestantes en el 2025, alcanzando el 32.6%. Esta cifra es un indicador predictivo de bajo peso al nacer y mortalidad materno-neonatal que el Estado no puede ignorar.
- Anemia Infantil y DCI: La desnutrición crónica infantil (DCI) se ha estancado en 12.1%. La anemia en menores de 3 años, se encuentra en 34.9%. en el 2025. Puno y Loreto tienen la mayor prevalencia de anemia. Ambos siguen siendo problemas de salud y desarrollo infantil graves en el país.
- El sobrepeso en menores de 5 años escaló al 8.7% en 2025. En crisis climáticas, el colapso de la cadena de suministro de alimentos frescos obliga a las familias a depender de productos ultra-procesados y no perecederos, densos en calorías pero nulos en nutrientes, agravando la malnutrición de la población.
Recomendaciones y Acciones Prioritarias frente al impacto del Fenómeno El Niño 2026-2027:
Fortalecimiento de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño y la implementación de un plan multisectorial y multinivel que incluya preparación, prevención, respuesta, recuperación y protección social y la participación y coordinación con los sectores de salud, desarrollo e inclusión social, educación y transporte. También se plantea mejorar la transparencia y la rendición de cuentas sobre los recursos destinados a la emergencia, garantizar el acceso al agua segura y saneamiento, y reforzar la vigilancia epidemiológica y la vacunación.
En materia de protección social y alimentación, se recomienda activar de manera anticipada los mecanismos de asistencia alimentaria y protección social adaptativa. Esto incluye asegurar la continuidad de los programas alimentarios, las ollas comunes y la alimentación escolar, así como priorizar a gestantes, lactantes, niñas y niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad, pueblos indígenas y poblaciones rurales aisladas. Asimismo, se plantea fortalecer la prevención y el tratamiento de la malnutrición, implementar planes territoriales de seguridad alimentaria y proteger los medios de vida de la agricultura familiar.
Se recomienda garantizar la continuidad de los tratamientos y servicios de salud, mantener reservas de medicamentos e insumos críticos, proteger la cadena de frío y la vacunación, ampliar el uso de la telemedicina y fortalecer los sistemas de información. También se proponen medidas específicas para prevenir y atender el dengue, la leptospirosis, la mortalidad materna y neonatal, los problemas de salud mental y la violencia basada en género.
En conclusión, el documento plantea que el Fenómeno El Niño 2026-2027 debe abordarse desde una perspectiva de gestión anticipatoria del riesgo, equidad, protección social y coordinación multisectorial. La prioridad no debe limitarse a responder después de una emergencia, sino a prevenir la interrupción de servicios esenciales, proteger la salud y la nutrición de las poblaciones más vulnerables y fortalecer la capacidad de respuesta y resiliencia de las comunidades y del sistema de salud peruano.
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