Con la participación de un panel de especialistas y más de 150 representantes del Estado y la sociedad civil de diversas regiones del país, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP) conmemoró, el 16 de enero, sus 25 años de trabajo como un espacio institucional pionero de diálogo, concertación y participación ciudadana en el Perú.
Durante el encuentro, se analizó el camino recorrido desde las primeras experiencias de la Mesa, así como los desafíos actuales para sostener el diálogo y la concertación en un contexto de crisis de gobernabilidad, retrocesos en la reducción de la pobreza y persistentes desigualdades territoriales.
Diálogo entre Estado y sociedad civil en contextos de crisis
La sesión conmemorativa destacó el rol histórico de la MCLCP como un puente de diálogo entre el Estado y la sociedad civil, surgido en un escenario de inestabilidad política y social, cuando más del 55 % de la población peruana se encontraba en situación de pobreza.
A lo largo de estos 25 años, la Mesa ha contribuido a procesos que permitieron reducir la pobreza monetaria en cerca de 30 puntos porcentuales. No obstante, se advirtió que desde el periodo 2016–2018 la pobreza se ha estancado y revertido, alcanzando hoy un promedio nacional cercano al 27 %, situación agravada por la pandemia y la inestabilidad política.
En este contexto, el presidente de la MCLCP, Federico Arnillas Lafert, remarcó que “la concertación no es una debilidad, sino una responsabilidad democrática”, destacando los aprendizajes acumulados por la Mesa a lo largo de su trayectoria institucional.
Aprendizajes y desafíos de la concertación democrática
A 25 años de su creación, el encuentro coincidió en que aprender a escucharnos en un país diverso y complejo sigue siendo un reto permanente, pero también una condición indispensable para fortalecer la democracia, la convivencia y el respeto a la dignidad y los derechos de las personas.
Raquel Gago resaltó que uno de los principales logros de la Mesa de Concertación ha sido institucionalizar el diálogo entre el Estado y la sociedad civil para enfrentar la fragmentación histórica del país, promover un proceso de “coaprendizaje” y formar liderazgos sociales con enfoque territorial y de derechos.
De cara al futuro, identificó como desafíos centrales la defensa del bien común frente a la crisis de gobernabilidad y la corrupción, así como la necesidad de garantizar derechos fundamentales mediante servicios públicos de calidad, especialmente en salud y educación.
Concertación efectiva y continuidad institucional
Maruja Boggio subrayó la importancia de la MCLCP como un espacio horizontal de diálogo en un país con marcadas asimetrías de poder. Señaló que la concertación se ha sostenido gracias al acceso paritario a la información, a una representación equilibrada de los actores y a un rol de coordinación orientado a la construcción de consensos más allá de las simples mayorías.
Asimismo, destacó que la concertación genera resultados efectivos en el corto, mediano y largo plazo, al fortalecer la incidencia de la sociedad civil, mejorar la comprensión de la política pública y formar cuadros sociales con experiencia en el diálogo democrático.
Nuevas agendas y seguimiento concertado desde lo local
Una de las conclusiones del encuentro fue la necesidad de fortalecer un seguimiento concertado más dinámico y territorial, que permita responder a la actual crisis de gobernabilidad e incorporar nuevas agendas como la seguridad ciudadana, la migración y la emergencia climática.
En esa línea, Javier Abugattas enfatizó que la persistencia de la Mesa de Concertación es clave para no perder oportunidades de diálogo en un contexto de crisis nacional y global, proponiendo un seguimiento concertado con énfasis en el ámbito local o comunitario para prevenir daños evitables e irreversibles.
Juventudes y renovación del compromiso democrático
Desde la mirada de las juventudes, Mauricio Pahuara destacó el valor de la Mesa como un espacio formativo que trasciende lo institucional y contribuye a los proyectos de vida de las nuevas generaciones. Subrayó que la MCLCP es uno de los pocos espacios de diálogo institucionalizados que se han sostenido en el tiempo y que pueden ser referenciados como un lugar legítimo para el diálogo juvenil organizado.

